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Cada sí tiene una historia (English Below)

  • Writer: Belinda Esquinas
    Belinda Esquinas
  • 9 hours ago
  • 3 min read

Cuando dije que sí a un pequeño puesto de asistente administrativa de medio tiempo en The Crossing en 2013, pensé que estaba diciendo que sí a una etapa corta.

Yo era nueva en la comunidad y quería conocer a las personas que me rodeaban. Pensé que trabajar para una organización cristiana sin fines de lucro sería una excelente manera de servir a los demás mientras me integraba a mi nueva comunidad.

Rápidamente me enamoré de la misión de The Crossing y de las personas que conocí. Una oportunidad llevó a otra y, en 2018, me convertí en Directora Ejecutiva.

Trece años después, todavía estoy aquí.

Y cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de cuánto me ha dado aquel primer sí. He tenido el privilegio de ver a madres superar obstáculos, crecer en confianza y construir un futuro mejor para sus hijos. He visto crecer a niños y he sido testigo de cambios en familias que van mucho más allá de una sola generación.

¡Ellos me inspiran!

He aprendido que este trabajo es mucho más que los servicios que ofrecemos. Se trata de personas. Se trata de relaciones. Se trata de creer en los padres y madres y ayudarlos a reconocer las fortalezas que ya tienen.

También ha habido temporadas difíciles. A través de los desafíos en mi propia vida y de momentos de incertidumbre en The Crossing, Dios me ha enseñado a confiar en Él, a pedir ayuda y a seguir adelante.

Nunca tuve la meta de convertirme en una líder. Simplemente quería usar los dones que Dios me había dado para servir a los demás.

Una de las preguntas que más me hago al mirar estos 13 años es: ¿Qué me ha mantenido aquí todo este tiempo?

Las personas.

He tenido la bendición de conocer a padres, a madres y a niños cuyas historias han permanecido en mi corazón, y de trabajar junto a empleadas, voluntarias, benefactores y colaboradores de la comunidad que se preocupan profundamente por las familias.

He visto una y otra vez lo que puede suceder cuando las personas se unen y cada una dice que sí a su manera.

Hay mucho trabajo detrás de todo lo que las familias ven cuando entran por las puertas de The Crossing. Hay personas orando, sirviendo, dando, planificando, resolviendo problemas y trabajando arduamente para que podamos estar allí cuando una familia nos necesita.

Y luego están las madres y padres que hacen el verdadero trabajo todos los días.

Son ellos quienes enfrentan los desafíos, toman decisiones difíciles, aprenden nuevas habilidades y siguen adelante por sus hijos e hijas. Es un honor poder animarlos, señalar sus fortalezas y ver cómo comienzan a creer en sí mismos y en su capacidad para criar a sus hijos.

Durante mi propia etapa lidiando con cáncer, hubo momentos en los que me pregunté si podría continuar liderando la organización en medio de tanta incertidumbre y dificultad. Lo que descubrí fue que este trabajo me dio una razón para seguir adelante.

Me dio propósito.

Me dio la oportunidad de pensar en los demás y no solamente en mis propias circunstancias. Y me recordó que el trabajo que Dios nos ha encomendado vale la pena.

Cuando miro todo lo que The Crossing ha llegado a ser, sé que no es gracias a una sola persona.

Es gracias a un equipo de personas que trabaja arduamente detrás de escena. Es gracias a los voluntarios que ofrecen su tiempo, a las benefactoras que dan generosamente, a las iglesias y colaboradores de la comunidad que dicen que sí, a los miembros de la junta que sirven y a los padres y madres que entran por nuestras puertas dispuestos a dar otro paso hacia un futuro mejor.

Mi sí fue solamente uno entre muchos.

Y quizás ahí está la belleza de todo esto.

Rara vez sabemos lo que Dios puede hacer con un simple sí.

Hace trece años pensé que estaba diciendo que sí a un trabajo.

No sabía que estaba diciendo que sí a un llamado.

No sabía cuántas amistades surgirían, cuánto aprendería, cuánto crecería ni a cuántas familias tendría el privilegio de conocer.

No sabía que The Crossing se convertiría en una parte tan importante de mi propia historia.

Dios ha bendecido a The Crossing de maneras que nunca hubiera imaginado. Pero también me ha bendecido a mí a través de The Crossing.

Estoy profundamente agradecida por cada sí que me trajo hasta aquí.

Pensé que estaba diciendo que sí a un trabajo. Dios me estaba guiando hacia un llamado.

 
 
 

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